
La ciudad tiene un encanto que a otras, como Nueva York, les falta. Es decir, es una ciudad grande en la que hay DE TODO pero no ves en la gente esa prisa y ese agobio por llegar a tiempo a donde tengan que ir. Una ciudad grande pero relajada: la combinación perfecta. Además, tiene una pequeña playa en la que el contraste con los rascacielos es muy curioso. Tiene que ser muy raro bañarte ahí con los edificios al fondo.

Pero me dejo ya de enseñar edificios y vamos a lo que realmente quiero enseñaros: las frikadas. Porque en este viaje no esperaba encontrarme con tantas pero al final resultó ser así. Desde que era pequeño, en mi mente estaba grabado a fuego el hecho de que la serie Cosas de casa (Family Matters en inglés) tenía lugar en Chicago y, desde hace algún tiempo, sabía que la casa en la que se rodaron los exteriores (la parte de la intro y los cambios de escena) era una casa real que estaba en esta ciudad. Mi objetivo estaba claro: no podía irme de Chicago sin ir a ver la casa.
Y al final conseguí lo que me propuse. El grupo de gente con el que iba no se mostraron muy entusiasmados con la idea pero tampoco se negaron a acompañarme en lo que yo considero una gesta en honor del ochenterismo/noventerismo. Y es que la caminata que nos pegamos no fue corta precisamente. Desde el centro de Chicago tuvimos que tomar el metro durante 20 minutos y después andar otros 20. Y allí estaba la casa, exactamente igual a como aparecía en la serie 25 años después de que empezara a emitirse, en el 1516 de West Wrightwood Avenue. Así es como se veía en la intro de la serie:

En cuanto al barrio, esperaba que estuviera en uno más "normalito". Y es que el barrio en el que se encuentra la casa es bastante pijo. Unas casas impresionantes, coches iguales de increíbles, familias perfectas con niños rubios de ojos azules... vamos, lo que nunca me esperaría encontrar en el barrio de los Winslow. ¿Mereció la pena? Bueno, poco pudimos hacer más que sacarnos unas fotos con la casa de fondo (recordemos, es una puta casa donde vive gente) pero sí, fue bastante mítico llegar a la casa Winslow, una familia con la que disfruté como un enano durante años y de la que guardo un muy buen recuerdo.
En próximas entradas hablaré de otros lugares que visité en Chicago y que, de una u otra forma, guardan relación con la cultura pop y el frikismo en general como, por ejemplo, la tienda LEGO del centro de Chicago de la que os adelanto que es UNA PASADA.
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